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Las Doce Riquezas de la Vida

La raza humana procura con ansiedad lo mejor de la vida, siendo éste el deseo común en la mayoría de las personas. Por ejemplo, puede usted desear estabilidad económica, la cual busca encontrar mediante la generación de dinero o en la reducción de sus gastos. Otros buscarán un espacio para exponer sus talentos, y crear riqueza a través de ellos.

Mientras algunos todavía creen erróneamente en la generación de “dinero rápido” o “dinero fácil”, debo aclarar que no existe tal cosa como recibir algo sin haber entregado algo. En otras palabras, “no hay almuerzo gratis”, como reza la sabiduría popular. No se trata en este artículo de menospreciar el dinero, sino de ponerlo en su correcta perspectiva. El dinero es bueno. Es necesario. Es una de las más agudas invenciones del género humano.

El dinero es el medio de intercambio que facilitó el trasiego de bienes y servicios, anteriormente posible únicamente a través del trueque (véase el artículo “La Historia de las Ventas” en este mismo blog, siguiendo este enlace). No obstante, el dinero no es sino una pequeña parte de la riqueza a la cual tenemos acceso todos los seres humanos.

A continuación las “Doce Riquezas de la Vida”, tal y como fueron concebidas por el autor Napoleon Hill en su libro Think and Grow Rich.

  1. Una Actitud Mental Positiva. Todas las riquezas, independientemente de su naturaleza, comienzan con una mentalidad. Recordemos entonces, que la mentalidad, o más bien la propia actitud mental, es lo único sobre lo cual cada persona tiene control absoluto. Dicha actitud es la simiente, el punto de partida de toda riqueza, sea ésta física o intangible. Ella convierte los pensamientos en una suerte de fuerzas magnéticas, las cuales atraen hacia sí sus respectivas contrapartes físicas. De esta forma nuestros deseos, obsesiones, así como nuestros temores y preocupaciones, incluso nuestras dudas, se tornan realidad. De ahí la importancia de aprender a desarrollar una mentalidad positiva hacia la vida. Ella provoca la riqueza de la amistad, facilita la riqueza de la esperanza y es tierra fértil para la semilla de la fe. Provoca a su vez la riqueza de la buena salud, y las posibilidad de disfrutar del trabajo. En otras palabras, una actitud mental positiva es la piedra angular para generar las otras once riquezas de la vida.
  2. Salud Física. La buena salud física comienza con una “conciencia de salud”, producida por una mente la cual ha aprendido a pensar en términos de salud y no en función de la enfermedad. A esto se suma el temple para desarrollar sanos hábitos alimenticios, al igual que una rutina adecuada de ejercicio físico.
  3. Armonía en las Relaciones Humanas. La armonía con los demás comienza con la armonía consigo mismo. Dijo el escritor William Shakespeare “Si eres verdadero contigo mismo, así como la noche sigue al día, no puedes ser falso ante los demás”.
  4. Libertad del Miedo.Nadie que sufra de algún temor es en realidad libre. El miedo es el predecesor del mal. Cuando éste aparece, entonces urge encontrar su causa, para eliminarlo antes que el mismo se convierta en realidad. Se conocen siete miedos básicos, los cuales se encuentran en la mayoría de las mentes de los hombres:
    • Miedo a la pobreza
    • Miedo a la crítica
    • Miedo a la enfermedad
    • Miedo a la pérdida del amor
    • Miedo a la pérdida de la libertad
    • Miedo a la vejez
    • Miedo a la muerte
  5. La Esperanza de Alcanzar Objetivos. La mayor de todas las formas de felicidad viene como resultado de la esperanza de realizar algún deseo. Pobre desventurado aquel quien no puede ver su futuro con la esperanza de convertirse en la persona que gustaría ser. ¡Pobre desventurado aquel quien no abriga la esperanza de conseguir su objetivo en la vida, aún cuando haya fallado en intentos anteriores!
  6. La Capacidad de tener Fe. La Fe es el eslabón que conecta la mente consciente del hombre con el enorme depósito de la Inteligencia Infinita. La Fe es el suelo fértil del jardín de la mente humana, donde se siembra y produce todas las riquezas de la vida. La Fe es el “elixir eterno” que provoca el poder creativo y la acción a los impulsos del pensamiento. Quien tiene Fe sabe que los milagros, tan admirados por los demás, no son sino el producto de sus propias convicciones. La Fe es el “elemento químico”, el cual mezclado con la oración, crea una conexión directa con la Inteligencia Infinita. Fe es el poder que transmuta la energía ordinaria del pensamiento en su contraparte espiritual. Finalmente, la Fe es la única forma a través de la cual las fuerzas cósmicas de la Inteligencia Infinita pueden ser apropiadamente utilizadas por el ser humano.
  7. La Disposición para Compartir las Bendiciones. Quien no conoce el bendito arte de compartir no conoce el verdadero camino a la felicidad. La felicidad se consigue compartiéndola. Recordemos siempre que todas las riquezas pueden ser embellecidas y multiplicadas, a través del simple proceso de compartirlas, de tal forma que puedan servir a otros. Recordemos asimismo, que el lugar que ocupamos en los corazones de las demás personas, es ganado y determinado por el servicio que les brindamos, compartiendo nuestras bendiciones con ellos. Las riquezas que no se comparten, tangibles o no. se marchitan y mueren. Esta es una ley natural, la cual no puede ser evadida por nadie en este mundo.
  8. La Obra de Caridad – La Acción del Amor. La Obra, o el Trabajo es la máxima expresión de un deseo. Por tanto, bienaventurado aquel quien ha encontrado la manera de mostrar caridad a los menos favorecidos, y se ocupa activamente en ello. La Acción es el vínculo entre la demanda y la provisión de todas las necesidades humanas, es el heraldo del progreso humano, el medio por el cual la imaginación del hombre extiende sus alas hacia su propia realización. El trabajo es a su vez santo, toda vez que provoca el gozo de la auto-expresión a quien lo lleva a cabo.
  9. Una Mente Abierta. La Tolerancia, dentro de los más altos atributos de la cultura, se expresa únicamente por la persona con una mente abierta a nuevas ideas. Únicamente un hombre con mente abierta puede realmente educarse, y de esta forma prepararse para aprovecharse de las mayores riquezas de la vida
  10. Autodisciplina. Aquel quien no es el amo de sí mismo, nunca podrá realmente adueñarse de nada. Aquel quien se domina a sí mismo, por otra parte, puede tornarse en “… el dueño de su propio destino, el capitán de su alma.” La más alta expresión de autodisciplina consiste en mostrarse humilde de corazón luego de haber alcanzado grandes riquezas, o luego de ser bendecido con un tremendo éxito.
  11. La Capacidad de Entender a las Personas.Esta capacidad elimina la mayoría de las fricciones entre las personas, siendo la base de la armonía y cooperación entre seres humanos. Hay quienes afirman que esta capacidad es vital para entender al Creador de todas las cosas. Bendecido es quien reconoce que todas las personas somos fundamentalmente iguales, que hemos evolucionado de prácticamente el mismo tronco, y que somos inspirados por una o más de las motivaciones básicas de la vida, esto es:
    • La emoción del Amor
    • La emoción del Sexo
    • El deseo de Ganancias Materiales
    • El deseo de la Auto Preservación
    • El deseo de Libertad de Cuerpo y Mente
    • El deseo de la Auto Expresión
    • El deseo de la perpetuidad de la Vida después de la Muerte
    • La emoción del Enojo
    • La emoción del Miedo
  12. Estabilidad Económica. Esta es la porción tangible de las Doce Riquezas. La riqueza económica no se determina por la cantidad de bienes materiales poseídos, sino por el servicio que los mismos brindan para llenar las necesidades del ser humano, con o sin dinero. La seguridad económica de no acaudalado hombre de negocios, no radica en el hecho de controlar una vasta fortuna monetaria, sino se basa en la cantidad de empleos y otras empresas rentables, generados en torno a su actividad. Su deseo de servir, proveyendo empleo, o convirtiéndose en cliente de otros empresarios de menor porte, atrae a los mejores proveedores de trabajo, servicios e insumos para su propia actividad.

Nuestra mente, por tanto debe estar condicionada para aceptar las riquezas, así como la tierra debe estar preparada para recibir la semilla. Cuando uno está listo para recibir algo, ¡ésto aparece! No significa que lo que se desea aparecerá como por arte de magia, sin causa alguna, pues existe una abismal diferencia entre una “necesidad” y la “disposición para recibir”. Para recibir, primero hay que dar. Para cosechar, primero hay que sembrar. Pero comencemos primero, por generar una mente positiva, optimista, enfocada en las riquezas tangibles e intangibles, las cuales habremos de compartir con nuestros semejantes.

Tomado del libro “Think and Grow Rich” de Napoleon Hill.

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  1. Mario Morales Bocanegra
    junio 17, 2011 a las 6:26 pm | #1

    Es extraordinario recordar citas de los libros de Napoleon Hill que lei hace 40 naños. Felicidades.

  2. Mario Morales Bocanegra
    junio 17, 2011 a las 6:25 pm | #2

    Excelente que ahora por internet, pueda recordar lo que leí hace 40 años de Napoleón Hill. Felicidades. Mario Morales B. México.

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